domingo, 12 de mayo de 2013

Origen de la veneración del Santo Rostro en Filipinas

Pedro de la Torre y del Pozo, sacerdote natural de Osa de la Vega (Cuenca), licenciado en cánones, vicario general, comendador de la Orden de Carlos III, caballero de la Orden Americana de Isabel la Católica y Benemérito de la Patria, autor de Historia del Santísimo Rostro de Jesús que se venera en la villa de Osa de la Vega (Madrid 1874) fue el impulsor de la instauración en Filipinas del culto al Santo Rostro. 
A continuación ofrecemos la transcripción de una carta enviada a un familiar que nos ha sido facilitada por el ayuntamiento de tal municipio conquense:
Provisorato y Vicaría General de Nueva Cáceres y Octubre 16 de 1882
          Querido primo Juan Francisco: sin tuya que contestar, pues tu última es de 5 de Marzo, la que contesté en 4 de Julio, tomo la pluma para comunicarte algo sobre el cólera morbo y del culto del Santo Rostro, que con motivo de la epidemia se ha promovido en esta poblacion.
En 28 de Agosto se declaró oficialmente la epidemia del cólera en esta ciudad. Se desarrolló el contagio de una manera tan formidable que causó en la poblacion un pánico imposible de describir.
Tenía yo un cuadro del Santísimo Rostro, pintado al oleo por un indio de Manila y que en verdad es un cuadro muy bien pintado, y como quiera que algunos habian leído la Historia del Santo Rostro, y enterandose de que en Osa de la Vega nunca habia estado el cólera, me pidieron, que puesto se habia traido á la Catedral una virgen de un Santuario de las afueras, á la que se tiene mucha devoción, que cediera el cuadro para ponerlo tambien en andas en la Catedral. Accedí gustoso, y el dia 3 de setiembre sacamos en procesión las imágenes del Santo Rostro y de la Virgen.
A esto el cólera iba en aumento, cuando [se] le ocurrió á un devoto del Santo Rostro que los sacerdotes debiamos hacer un voto y por escrito (el cual remito) ofreciendo que si el cólera desaparecia o decrecia notablemente para el dia de su festividad que era el 10, que en ese dia haríamos una procesión solemne sin escatimar gasto alguno.
A todo eso el colera iba cada vez haciendo mas víctimas, y el dia 5 dia terrible, pues murieron 154[1], a las nueve de la noche, el párroco de la Catedral, con dos sacerdotes todos de sobrepellon y rezando el miserere colocaban el voto sobre las andas del Santo Rostro.
Cosa notable; á otro dia decreció estraordinariamte el numero de las victimas y llegado el domingo 10, dia del Santo Rostro, pudimos hacer una función solemnísima. Ante un gentío inmenso y despues de tercia, se sacó en procesion al Santo Rostro yendo todos los sacerdotes con capa pluvial. Al partir la procesión, el Sr. Obispo, vestido de capa magna y yo de pluvial, cargamos sobre nuestros hombros los brazos delanteros de las andas, y no puedes figurarte la impresion que aquello causó en la multitud, ver al Obispo llevando al Santo Rostro, llorando y pidiendo la salud para sus queridos Diocesanos. Tu ahora puedes calcular lo que en aquel entonces pasaria por mi alma.
Concluida la procesion empezó la misa cantada á toda orquesta, y hubo sermon en el que el orador (el notario eclesiastico de mi Curia) preconizó en el idioma vicol las magnificiencias del Santo Rostro, y el nombre de Osa de la Vega, resonaba en las anchas naves del templo.
El templo estaba suntuosamente adornado, vestidas las columnas con colgaduras de damasco, encendidas mas de 20 arañas, todos los altares con profusion de luces, que por el número de estas parecían monumentos, y en las varadillas del presbiterio habia tantas luces, que su resplandor deslumbraba. En fin, la catedral estaba hecha un ascua de oro, el Santo Rostro se destacaba en las andas entre girnaldas y vitrinas de cristal y yo estaba loco de contento, porque se adoraba al Santo Rostro en esta parte del mundo, la Oceania, quizá con mas fervor y con mas esplendor con que lo hacemos en Osa de la Vega.
Con la devoción que ahora hay aquí al Santo Rostro se me echaron todos encima porque lo ceda á la devoción pública y no he tenido mas remedio que acceder á tantos ruegos, pues si siento el haberme desprendido del cuadro por el recuerdo que tenia para mi, es compensado con el sentimiento con el consuelo de ver que en Filipinas se va á estender el culto del Santo Rostro.
Y esto es ya una verdad, pues los fieles no hacen mas que pedirnos novenas, medallas y estampas, y para satisfacer su religiosidad un Sacerdote devotísimo del Santo Rostro va á componer una novena en el idioma vicol teniendo á la vista la Historia del Santo Rostro y la novena que yo compuse. Oro sacerdote quiere en Manila que un litografo le tire estampas. En fin esta gente esta ya loca con el Santo Rostro, cuya imagen tiene ya su altar en el Santuario de Peña de Francia (afueras de esta población) y que se denominara: “Altar del Santo Rostro de Osa de la Vega”. El Sr. Obispo ha concedido ya 40 dias de indulgencia por rezar un Padre nuestro, un credo, &, y por oir una misa celebrada en dicho altar. La concesión esta en un cuadrito al lado del altar.
Ahora falta te describa la traslacion del Santo Rostro desde la Catedral al Santuario de Peña de Francia.
Con la debida anticipación, se comunicó á los pueblos circunvecinos que la Imagen de Peña Francia y el Santo Rostro iban á ser trasladadas al Santuario el dia 28 de Setiémbre. Ya la vispera se conocía la afluencia de gente por el movimiento que habia en esta poblacion. El dia 28 á las 6, de la tarde debia empezar la procesion. A esa hora estaba ya llena la catedral, como igualmente la plaza y las avenidas.
Para trasladar las Santas Imagenes, hicieron un gran buque, revestido de tela que pintaron primorosamente, al que nada faltaba, pues tenía sus palos, jarcias, velas timon, y en cuyos palos ondeaban una infinidad de gallardetes y banderolas. El buque estaba colocado muy artisticamente sobre seis ruedas que no se veian. El timon lo empuñaba un seminarista vestido de marino con su capote y capucha de hule, llevando barba y cabellos postizos de un color que parecía que estaban tostados por el fuego de los trópicos.
Se me olvidaba decir que el buque, en honor del Santo Rostro, bautizaron con el nombre de “Osa de la Vega”, nombre que se destacaba en gruesas letras a babor y a estribor.
Empezó á subir la procesion y al divisar los fieles las Santas imágenes, prorrumpieron en vivas atronadores. Colocadas las imagenes en el buque que se le habia colocado cerca del pretil de la Catedral subió el Sr. Obispo revestido en pluvial y mitra como igualmente lo hicimos los sacerdotes con capa pluvial. Colocados el Sr. Obispo y yo en la popa y los demas sacerdotes á babor y estribor y todos sentados, partió el “Osa de la Vega” al estruendo de multitud de bombas (grandes truenos como los de los cohetes) volteo de campanas y un grito atronador de “Viva el Santo Rostro” Viva la Virgen de la Peña de Francia”. El buque era tirado por mas de 500, vestidos a la marinera que se habian reunido de los pueblos. Bien pronto la multitud se agarró a los cables y no hay exageracion si digo que de las cuerdas tiraban mas de 1200 hombres no sin que alrededor del buque lo empujara la multitud afanosa por participar de la satisfaccion de haber con los esfuerzos contribuido á trasladar las imagenes.
La vista que desde el buque ofrecia la plaza de la Catedral era sorprendente. Se podía decir que el “Osa de la Vega” navegaba sobre un mar de gente. Tomó rumbo por una de las calles principales y dando vuelta por la poblacion llegó al Santuario al anochecer entre aquella multitud inmensa. Imaginate tu ver un campo sembrado de arroz, y de caña de azucar, con plantios de árboles, de cereal, café, palmeras de coco &. Imaginate que todo eso lo ves desde la orilla del pueblo hasta donde alcance tu vista y que el Santuario está en el Calvario. Pues bien; tiende la vista por el camino y por derecha é izquierda y lo verás todo lleno de gente que cada individuo tiene en la mano una vela encendida. No puede darse espectáculo mas mágigo ni mas sorprendente. Pues une á eso que antes de llegar al Santuario hay un templete levantado improvisadamente que tiene cuatro arcos iluminados con infinidad de farolillos de todos colores y adornados con multitud de banderas.
Aquel templete era como el puerto para el “Osa de la Vega”. Allí desembarcamos y allí se recibieron las Santas imágenes, las que se incensaron, y al son de la marcha Real que tocaba una música colocada en una especie de azotea encima del templete, y al mismo tiempo de lanzar dos grandes globos al aire que en uno se leia “Viva el Santo Rostro” y en el otro “Viva la Virgen de Peña Francia” entramos en triunfo á las Santas imágenes, donde se cantó una solemnisima Salve con las oraciones del Santo Rostro y la Virgen.
Con que que te parece lo que por aquí se hace en honor del Santo Rostro. Mi sucinta narracion podrá darte idea de ello, pero nunca de lo que realmente fue.
Ahora vamos á otra cosa. En el voto que presentamos al Santo Rostro, ofrecimos dar cada uno una limosnita para remitirla á esa y que ingrese en los fondos de la cofradia. Pues bien, segun verás el adjunto oficio, asciende á 3420 reales vn. - cuya cantidad Francisco la mandará, á quien se la giro y él dirá quien la ha de entregar al Tesorero de la cofradia. Como ves no es mal arrimon.
Al ofrecer yo la limosna, debia ser agradecido á todos los sacerdotes que contribuyen con su limosna: debia tener tambien un recuerdo por todos mis hermanos los cofrades del Santo Rostro y por todos los que contribuyeron para imprimir la historia. Pues bien; para que el Santo Rostro les colme de gracias espirituales les haga felices aquí en la tierra, y les bendiga á ellos, y á sus familias, quiero que se haga una funcion solemnisima con sermon. Y como es justo no olvidar á los cofrades difuntos que desde el purgatorio nos estan pidiendo sufragios, quiero que al otro dia de la funcion[2], se hagan unas honras fúnebres por nuestros hermanos los cofrades difuntos.
Tambien quiero que el dia de la funcion los pobres reciban una limosna. Para ello destino quince pesos. Tu puedes calcular los pobre que en el pueblo habrá y distribuir los quince pesos segun provata/pronata. Pero te advierto que para que ante los ojos de Dios sea meritoria esta limosna no digas quien la hace. Si te parece podria darse despues de misa: entregar al párroco la cantidad sin decir de quien y el que la distribuya como le pareciere.
Queriendo yo regalar aquí algunas historias del Santo Rostro y novenas, mándame 20 historias en rústica; 10 encuadernadas y 30 novenas. Todo esto creo que importa 200 reales vn. Para el pago de esto como igualmente de la funcion, honras y limosna te lo entregará Manuel.
Todos esos libritos pueden mandarse á Madrid con cualquier proporción que haya, á D. Victor Teresa Calle de las Beatas nº 26, 2º izda. quien los remitirá por correo. También vosotros podríais hacerlo en Belmonte teniendo presente que el franqueo no es como de cartas, sino como impresos según la ley. Entonces además de los sellos de franqueo correspondientes ponedle al paquete un sello de certificado para que no se extravie.
A los sacerdotes de la adjunta lista insertalos en la Cofradia y yo creo que deberia tratar la Junta de la Cofradia sobre la conveniencia de que el que se hace cofrade y entrega de primeras cinco ó seis pesos debiasele considerar exento ya de satisfacer en años sucesivos la cuota de 4 rs. vn. Porque en verdad aunque los fondos del Santo Rostro por ahora no se capitalicen en cierta manera el que de primeras entrega 5 pesos es para que la cofradia se aproveche de ellos anticipadamente, y 5 pesos al monto legal dan de utilidad al año 6 reales, cuando la cuota que se debe satisfacer no es mas que 4 r. Esto lo digo por los forasteros y ausentes, quienes por mil dificultades no podrían todos los años satisfacer la cuota por no saber á quien y á donde dirigirse. Si tomaran ese acuerdo, deben elevarlo al Prelado para su aprobación, según el articulo 46 de las Ordenanzas de la Cofradia. Para el acuerdo se deberá tener presente el articulo 45.
Para mas adelante prensaba yo, una vez que estuviera ya la cofradia desahogada y tuviera tambien ya lo mas necesario, proponer á la Junta el rebajar la cuota anual, por ejemplo, que fuera de un real ó dos reales, para que hubiera mas número de cofrades y se aprovechara todo el mundo de las gracias espirituales que se han concedido á la Cofradia.
Me ocurre ahora que los quince pesos que destino para limosnas, puesto que no se han de hacer con todo sigilo y pudiera aparecer un no se que de algo mundano, y no tener todo el mérito ante Dios, que me los mandes en escapularios de los mas baratos, para repartirlos aquí gratis.
Tambien me ocurre, que puesto que va una cantidad regular para la Cofradia, la Junta podria disponer en mandar, como en agradecimiento, para los donantes algunas estampas, novenas, escapularios, historias, para que ellos los repartan aquí y promuevan el culto del Santo Rostro. Piensa tu bien esto, y despues hacer lo que os parezca. Si no pudierais á mi el parecer diria que el valor podria ser de 15 ó 20 pesos. Tenga en cuenta la Cofradia que todas las Cofradias siempre regalan objetos y que esos regalos nunca se pierden. En ver a libritos ó estampas pudiesen venir medallas.
Ahora voy a á decirte que no ha sido mi voluntad sino la del Santo Rostro quedase en Peña de Francia y mira como ha sido.
Resistiendome yo á cederlo, pues querían cederlo á la Osa para colocarlo en el altar del Oratorio que quiero tener en la Casa donde more, yo no hacia mas que buscar pretextos para no desprenderme de mi cuadro precioso. Acosado ya con tantas súplicas, me ocurre un dia, cuando el cuadro estaba aun en la Catedral, decirle al Secretario que se hallaba en mi habitacion: “Mire v.: el ceder el cuadro depende del éxito de la condición que voy á poner en este papel que entregaré á v. con sobre cerrado y lacrado, y que se abrirá el dia antes de la traslación de la Virgen á Peña de Francia”. Tomé papel y escribí: “Dono el Santo Rostro á Peña de Francia siempre que por devocion de los fieles se hayan celebrado al Santo Rostro seis misas rezadas, ó dos cantadas hasta aquella fecha: se advierte que en este número no entran las que por devocion particular hayan celebrado los sacerdotes. Tengan presente que pongo esta condicion porque si en estos dias de angustia por el cólera los fieles no han tenido devocion al Santo Rostro, es de esperar que no la tengan despues, y por lo tanto no tiene entonces objeto la donacion”.
Entregué el pliego cerrado al secretario sin saber este nada de su contenido, pero por fuera ponia que se habriera el dia señalado. Efectivamente llega el dia, lo abren en el seminario ante los catedraticos que son Paules, lo leen y dice el Rector: a mi me han encargado lo menos 8 o 10; y asi los demás. Van á la casa parroquial y dice el Párroco: yo he recibido como unas 30 y los coadjutores dicen haber recibido cual mas o menos, y otros sacerdotes lo mismo.
En vista de esto se me presentan el Secretario y otros Sacerdotes, mas diciendo que hay les contesto: “Me han ganado VD. el pleito; el Santo Rostro me ha hecho esa jugada: no quiere que su imagen la lleve á la Osa: tiene razon, ahí está el original; solo le pido que me proteja como hasta aquí, y que me conceda la dicha de ir apostrarme en la Santa Capilla de Osa de la Vega. Vendito sea el Santo Rostro que se ha valido de este ministro indigno como de instrumento para que su culto sea estendido por estas apartadas regiones, y sea venerado por los sencillos y religiosos indios del archipielago filipino”.



[1] En las dos parroquias
[2] Si la rubrica lo permite.

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