domingo, 22 de abril de 2018

Filipinas, 1648: 'Las nuebas mentirosas'

Artículo publicado en Libertad Digital el 18 de abril de 2018.
https://www.clublibertaddigital.com/ideas/historia-espana/2018-04-19/ivan-velez-filipinas-1648-las-nuebas-mentirosas-84884/

Filipinas, 1648: 'Las nuebas mentirosas'
Reçibí la de vuestra merçed de 8 deste en que vuestra merçed me dize la boz que ha corrido de aberse perdido las yslas philipinas y que lo abía escrito Diego Rodríguez Naranjo, hombre de negocios desta çiudad, a don Bernardo de Tejada, que se alla en esa corte, y que se a reparado en que la casa no a dado quenta desto a Su Magestad. Y es así que aunque ha corrido esta nueba no se a podido allar su fundamento, ni de las Yndias a benido bajel que la traiga. Sólo se dize que a benido por bía de Flandes, sin que se aya podido allar quien tenga carta dello, y así ni la casa ni yo hemos hallado cuerpo a esta nueba para dar quenta al Consejo, ni es bien dar abiso de la pérdida de un reyno sin saberlo primero muy de raíz, y supuesto que de la Nueba España no ay quien lo escriba, y que lo más que se dize es que se sabía por vía de Flandes, no abiendo en esa corte cartas de los confidentes, pareçe que no se le uede dar crédito.
Las letras reproducidas pertenecen a una carta escrita por Juan de Góngora, presidente de la Casa de la Contratación, fechada en Sevilla el 21 de agosto de 1648, año en el que finalizó la Guerra de Flandes. El conflicto bélico, también llamado Guerra de los Ochenta Años, terminó con la firma de la Paz de Westfalia, que reconocía la independencia de las siete Provincias Unidas. Pese a que la paz se selló documentalmente en 1648, desde el inicio de esa centuria el piadoso Felipe III había buscado una tregua. Exhaustos y desabastecidos, los míticos tercios alternaban destellos bélicos y motines, pero era evidente que habían comenzado a perder su temible potencia en las tierras bajas. El forcejeo en los campos de batalla tenía su reflejo en los despachos. De este modo, en 1609 se firmó la Tregua de Doce Años, fecha en la que Francisco de Quevedo escribió una obra, titulada España defendida y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros y sediciosos, que permaneció largo tiempo inédita, hasta el año 1916.
Cuatro siglos más tarde, la novelería, en sus diferentes formas, sustenta el negocio editorial y forma parte constitutiva del género periodístico, ya en soporte vegetal, ya en digital. Factor indispensable en toda tensión política, la propaganda, en este caso acompañada de un fuerte componente religioso, encontró en el papel, multiplicado por la acción de la imprenta, una poderosa herramienta que se reforzó con la obra de Las Casas en la que se novelaban las crueldades españolas en América. Editada en español en 1551, la Brevísimase publicó oportunamente en 1578 en Amberes en idioma francés, y ello a pesar de la reciente obtención de una amnistía y de la aceptación de grandes garantías religiosas para los rebeldes protestantes.
Contextualizados los hechos, regresemos a 1648, año en el cual muchos han tratado de situar el inicio de la llamada decadencia española.
Las alarmas habían saltado en Sevilla a cuenta de otra misiva, pues en la "Consulta del Consejo de Indias incluyendo carta de Juan de Góngora dando cuenta del poco fundamento de la voz que ha corrido sobre Filipinas", conservada en el Archivo General de Indias, puede leerse lo que sigue:
Un Domingo Rodrígues Naranjo, hombre de negosios, veçino de esta çiudad, abía escrito a don Bernarde de Tejada, que se halla en la corte, que las tas tales nuevas las abía traydo a Cádiz una urca olandessa que abía llegado.
Para ser más precisos, dichas islas se abían levantado, o, lo que es lo mismo, en los confines asiáticos del Imperio, tierras tan anheladas por los comerciantes de la Compañía de las Indias Orientales Unidas, se habría producido algo similar a lo ocurrido en el frente europeo. Era inexcusable abrir una investigación que aclarara unas noticias que podían estremecer a la Corte en la que se hallaba Tejada. Al cabo, ambos territorios, de ser cierto el rumor, se habrían rebelado contra su soberano, pues Felipe IV, el Rey Planeta, había recibido en heredad tanto las tierras descubiertas por Legazpi como esas tan levantiscas procedentes del tronco borgoñón de su familia. De ser cierta la información, el Imperio español se estaría erosionando en su extremo oriental por la vía de un alzamiento que, curiosamente, se habría conocido en la metrópoli gracias a la llegada a Cádiz de una orca, es decir, de una embarcación de gran tamaño y poca tripulación, holandesa...
La crisis abierta por las noticias propagadas por los sediciosos navegantes, bien que a escala sevillana, estaba servida, y podía extenderse dado el ambiente cosmopolita de la ciudad. Aunque a que a Sanlúcar había llegado un navío procedente de Caracas que nada sabía del alzamiento, era preciso interrogar al capitán Juan de Bastanbide, que inmediatamente fue requerido, pues la nueba corrió públicamente, así en la dicha yglesia mayor como en la lonja de Sevilla. La declaración de Bastanbide, de quien recogió la información Rodríguez Naranjo, rebajó mucho la tensión, pues este dijo:
aunque este declarante no se acuerda averlo dicho pudo ser que ponderando las nuebas mentirosas que cada día se dicen lo ay dicho pero no porque este declarante lo aya sabido ni oydo con fundamento a ninguna personas, y esto responde.
Hombre experimentado, conocedor de las mudables cosas de la mar, pero también de los vaivenes que acompañan al rumor, Bastanbide apeló a las nuevas mentirosas que cada día se dicen, adelantándose a ese género periodístico –las fake news– que hoy todo lo anega bajo la forma indocta del barbarismo.

miércoles, 18 de abril de 2018

“Hay que estudiar la historia entre EEUU y España”

Entrevista para Hispanic Council, 16 de abril de 2018:
https://www.hispaniccouncil.org/estados-unidos-continente-espanol-leyenda-negra/

Aunque de formación es arquitecto, Iván Vélez Cipriano (Cuenca, 1972) también es escritor especialista en la historia. Ha escrito, entre otros, Agua, hombres y máquinas en la España preindustrial El mito de CortésTambién ha colaborado en otras obras como Contra los mito y sofismas de las “teorías literarias” posmodernas; Gustavo Bueno: 60 visiones sobre su obra The invidiual and utopia. En esta entrevista habla de su combate contra la Leyenda Negra española, propaganda que analiza, cuestión a cuestión en su libro Sobre la Leyenda Negra(prologado por Mª Elvira Roca Barea). Este libro sirve como análisis de la verdadera identidad histórica de España a través de un concienciado estudio en el que priman los datos y riguroso estudio.
¿Por qué ha triunfado el discurso de la Leyenda Negra sobre la historia de España?
La pregunta muestra hasta qué punto existe una pugna entre historia y propaganda. En lo que respecta a España, conectada a otra idea tan denostada como la de imperio, la propaganda desplegada contra ella se mantiene desde hace siglos, y su triunfo se debe en gran medida a la interiorización que españoles e hispanos han hecho de ella, dejando de lado las fuentes históricas y asumiendo los estereotipos y deformaciones de los hechos.
¿Fue la colonización española de América tan violenta como algunos tratan de mostrarla?
El término  colonización, como bien señaló Levene, no me parece adecuado al hablar del Imperio español, pues este no se implantó con estructuras colonizadoras sino civilizadoras. La ciudad y las instituciones españolas –jurídicas, económicas, religiosas- son las que se asientan en el Nuevo Mundo y le dotan de su actual rostro. El proceso, especialmente en sus primeras fases, tuvo, en efecto, episodios de violencia, inevitables en toda expansión política de tal escala. Sin embargo, toda la legislación fue tendente a la protección del indio y la búsqueda de su integración en las estructuras imperiales de la época.
Libros como el suyo y el publicado por Elvira Roca tratan de poner luz sobre tantas sombras historiográficas. ¿Piensa que está calando en la sociedad la mitificación negativa de la historia de España?
En algunas áreas de la población se detecta un interés creciente por el conocimiento de la historia de España que combata la hispanofobia ambiental. Cada vez son más los que, a ambos lados del Océano, se despojan de complejos. Por otro lado, el Imperio español produjo una inmensa cantidad de documentación que cada vez es más accesible al público. Todo ello opera, a mi juicio, contra la Leyenda Negra.
¿Cree necesario introducir en el currículum académico el verdadero papel histórico de España en América y en EEUU?
Sin duda. Si uno echa un vistazo a la toponimia estadounidense se da cuenta enseguida de la profunda huella hispana existente. Los Estados Unidos, pese su inequívoco origen anglosajón, pertenecen a un continente configurado en gran medida bajo el prisma español. Por otra parte, el crecimiento de la población hispana dentro del país, y del propio idioma español, exige la incorporación de contenidos relacionados con este colectivo. Dicho esto en relación a los Estados Unidos, en lo referente al resto del continente, la incorporación del papel histórico de España al curriculum académico de naciones que surgieron de la propia transformación de aquel imperio, es algo inexcusable si se quiere comprender lo sucedido desde 1492 hasta nuestros días.
¿Considera que el indigenismo es uno de los puntales de la Leyenda Negra española?
El indigenismo es, en efecto, el puntal principal de tal leyenda. Desde la obra de Las Casas, tan útil para los imperios depredadores europeos, la cuestión del indio, un indio a menudo resultado de una abstracción, es el principal frente de ataque al Imperio español. Un frente que, alimentado durante mucho tiempo en contextos clericales, recobró su beligerancia en el siglo XIX, cuando se configuran las naciones políticas hispanoamericanas y se trató de convertir en un paréntesis la presencia española en América buscando legitimidades y héroes prehispánicos.
Hoy, el indigenismo es una potente herramienta para atacar la unidad de las naciones hispanas, incluyendo la propia España, en la que brotaron una serie indigenismos, primero de aliento racista y luego de rasgos culturales, en territorios como Vascongadas, Galicia y Cataluña.

martes, 17 de abril de 2018

La Inquisición

Durante siglos, la Inquisición, ha pasado por constituir una de las páginas más oscuras de la historia de España. Siempre ha sido percibida como la causa principal del atraso español, una terrible institución que provocaba centenares de miles de víctimas controlando la sociedad española y asfixiando la creatividad artística hispana. Pero lo cierto es que la época de mayor esplendor en todos los órdenes, incluyendo el cultural, coincide con los siglos más activos de la Inquisición. Fernando Paz e Iván Vélez ahondan en ello.

Felipe II y las falsas nuevas

Artículo publicado en El Asterisco el 15 de abril de 2018:
https://www.elasterisco.es/felipe-ii/

Felipe II y las falsas nuevas

Compartiendo popularidad mediática con el término posverdad, ya incorporado al diccionario de la RAE, la fórmula «fake news», en flagrante anglicismo, se asoma constantemente a los titulares periodísticos, especialmente desde la llegada a la presidencia norteamericana de Donald Trump. Extendidas ya a otros ámbitos de la actualidad, las «fake news», o falsas noticias, comenzaron a gozar de gran popularidad durante una campaña electoral que condujo al célebre empresario a la Casa Blanca, es decir, al lugar considerado como el centro de un poder imperial que mantiene entre sus principales símbolos el del águila, buscando de este modo su conexión con imperios precedentes, entre ellos el español.
La relación propaganda-imperio, máxime en una época marcada por el poder de los medios de comunicación, queda de nuevo fortalecida, y nos conduce, una vez más, a los terrenos roturados por la leyenda negra, entendida esta de un modo genérico o específico. La guerra de papel, ahora convertida en guerra de pantallas, persiste, ya sea con el objeto de menoscabar a un líder desde el interior de la sociedad política a la que pertenece ya desde una potencia extranjera interesada en menoscabar la imagen de un gobernante rival.
Si, como es de prever, Donald Trump todavía ofrecerá abundante material en ese sentido, la guerra propagandística ya se cebó históricamente con una eminente figura española a la que no por casualidad se llamó el Demonio del Mediodía, es decir, con Felipe II, encarnación del mal según el prisma tallado por el protestante escoplo de Martín Lutero. Como otras tantas figuras eminentes del Imperio español, Felipe II, que en lugar de haber nacido en Gante como su padre, lo había hecho en la muy castellana Valladolid, ha cargado con una sombría aureola a la que se asoman los rostros de Antonio Pérez, Escobedo, la Princesa de Éboli o su hijo, el desdichado príncipe Carlos, muerto en el Alcázar de Madrid tras conocerse su connivencia con los rebeldes holandeses.
Estos y otros factores, señaladamente su celo religioso, heredado de su padre, quien le aconsejó ser severo con los herejes y favorecer a la Inquisición, hicieron de Felipe II el blanco de muchas iras y de falsas nuevas, por emplear el lenguaje de la época. A Almudena Serrano Mota debo el conocimiento de los documentos que sustentan este artículo e ilustran hasta qué punto poder y propaganda se relacionan desde antiguo. Los hechos nos llevan a Monzón. Allí se encontraba Felipe II, en unas Cortes que permanecieron reunidas entre agosto de 1563 y enero de 1564. Desde aquel enclave envió el monarca despachos a otros reinos comunicando la existencia de un peligroso rumor y dando instrucciones para neutralizarlo. Dos de ellos tenían por destino Italia. El contenido de aquellas letras informaba de cómo se decía que Felipe II había sido asesinado de un tiro de arcabuz. Al embajador en Génova, Gómez Suárez de Figueroa, escribió lo siguiente:

«Por aver respondido a todas vuestras cartas será esta solamente para deciros que aunque por una que mandé a Gonçalo Pérez que os escribiese a último del pasado, avréis entendido la nueva que en Madrid y otras partes de los reynos de Castilla y destos se avía poco ha divulgado de que me avían muerto de un arcabuzazo, y no se avía podido saber el origen ni fundamento que avía tenido.»

Consciente de la gravedad de unas noticias que convertían en vulnerable al Rey Católico, Felipe II buscó todas las vías para hacer llegar la verdad a los confines de sus dominios:

«Todavía porque aquella carta va por Francia a la ventura con un correo particular he querido avisaros con este que va por mar de la falsedad desta nueva y de cómo gracias a Nuestro Señor, yo quedo muy bueno y atendido a dar fin a estas cortes, las quales pienso que se acabaran en este mes, y podré quedar desembaraçado para lo que más conviniere del servicio de Nuestro Señor y bien público y particular de mis reynos».

         Las noticias tranquilizadoras debían difundirse lo antes posible a las personas que el rey indica y a quienes ellos considerasen:

«Vos lo podréis hazer entender a los dessa república, pues no dudamos que holgarán dello quanto lo requiere la buena voluntad que les tenemos, y también diréis al embaxador Vargas y a Juan Andrea y Adam y Marco Centurión, si se hallaren ay, que al comendador mayor de Alcántara yo se lo escrivo, y remitiréis luego las cartas que van con esta para los duques de Saboya y Sessa, con estafeta propia, que son sobre lo mismo, pues veis quánto cumple que se sepa en todas partes lo cierto».

Paralelamente debían hacerse las averiguaciones oportunas acerca de lo sucedido:

«He mandado hazer muy gran diligençia para llegar al cabo de dónde ha salido esta fama y con qué fines y de lo que se descubriere se os dará luego aviso como es razón»

El despacho que el rey envió a Luis de Ávila y Zúñiga, comendador de Alcántara, que estaba en Roma, también fue enviado por mar. Está fechado el 3 de enero de 1564. En él ya se daba por hecho que don Luis se habría enterado de la nueva:

«Si esta os tomare donde esté también el embaxador Vargas, mostrársela, para que sepa que en esto passa como es razón, y a los que más quisiéredes lo podréis decir, pues por todos respetos es bien que se divulgue. He mandado hazer las diligençias posibles para llegar al cabo de dónde y de quién avrá salido, pues se dexa bien entender que ha sido con ruin yntençión». 

Sirva esta añeja pieza para desengaño de adanistas e ingenuos, creyentes todavía en un mundo transparente y pulcro, capaz de existir al margen de la ruin intención.

lunes, 16 de abril de 2018

Iván Vélez: "El mito de Cortés" en Mallorca

Iván Vélez
Conferencia ·El mito de Cortés - Hotel Innside Palma Center. Palma de Mallorca. Fran Dalmau Reyes - Iván Vélez -(Músico invitado Guilermo Femenías)
https://www.youtube.com/watch?v=8GwP22dxMcM

domingo, 15 de abril de 2018

España, ¿nación de naciones?

Iván Vélez, director de la Fundación DENAES, y Ramón Walsh, portavoz de la Coordinadora 25S, debaten sobre la idea de España y el derecho de autodeterminación.

jueves, 12 de abril de 2018

Las dos ligas de Roures

Artículo publicado el 8 de abril de 2018 en El Mundo
http://www.elmundo.es/opinion/2018/04/08/5ac74a38468aebf4628b463d.html
Las dos ligas de Roures
A principios de febrero, la Guardia Civil entregó al juez Pablo Llarena un informe en el que aparecía el nombre de Jaume Roures. El documento señalaba al fundador de Mediapro como «elemento capital» dentro de los hechos que han dado cuerpo a una instrucción en la que se insertan delitos tan graves como los de rebelión, sedición y malversación de fondos. Conocida es la sintonía del dueño de La Sexta con el catalanismo, cadena que ha ofrecido, sin duda en aras de la pluralidad periodística, horas de cobertura a los líderes sediciosos. Sin embargo, en las apresuradas semblanzas que se han publicado del antaño Robles, hogaño Roures, llama la atención la insistencia en recordar su pasado trotskista. Con Roures como pretexto, dedicaremos esta pieza a algunas relaciones entre trotskismo y catalanismo.
Como es sabido León Trotski, fervoroso creyente en el mito de un proletariado universal siempre al borde del triunfo final, vino a España en 1916 tras ser expulsado de Francia. El motivo de su expulsión fue su germanofilia, fascinación que ha cautivado a diversas familias ideológicas españolas, ya sean las azuladas ya las de una renovada socialdemocracia que tanto debe a las divisas alemanas. Durante el arco temporal que va de la Revolución soviética a la Transición, en España aparecieron muy diversas corrientes que evocaban, siquiera de manera retórica, la revolución permanente que preconizó el fundador de la Liga Comunista Internacional y la IV Internacional, opuesta a la Unión Soviética, verdadera patria del comunismo que dirigió el piolet homicida de Ramón Mercader. En la estela trotskista, entre los márgenes del antifranquismo y el antiestalinismo, fueron apareciendo en España una serie de facciones políticas entre las que cabe citar a la tardía Liga Comunista Revolucionaria a la que perteneció nuestro hombre. Una Liga que sin duda tenía antecedentes. El más inmediato de ellos fue el aristocrático Frente de Liberación Popular (FLP), el célebre Felipe fundado en 1958 por el diplomático español Julio Cerón. El FLP, junto con otras plataformas, singularmente las de aromas jesuíticos, fue un estructura muy útil para impulsar el diálogo cristiano-marxista que, sazonado de eurocomunismo, permitió que afloraran organizaciones como la Liga. Las raíces del trotskismo español eran, no obstante, más profundas, y conducen al mítico Partido Obrero de Unificación Marxista, facción que cristalizó gracias a la fusión del Bloque Obrero y Campesino con la Izquierda Comunista, esta última integrada en la referida Liga Comunista Internacionalista.
Fue en ese mismo POUM donde se foguearon algunos personajes hoy olvidados, cuyas actividades permitieron ir construyendo la ideología que, junto a otros componentes, sustenta el actual modelo autonómico español que ha servido como antesala de los hechos ocurridos en las calles y las instituciones catalanas. Entre estos destaca la personalidad de Julián Gómez García, revolucionario profesional conocido como Julián Gorkin quien, tras su ruptura con Moscú, fundó en 1932 la sección de Madrid de la Federación Comunista Ibérica, vinculada al ya citado Bloque Obrero y Campesino. Por entonces, Gorkin todavía se movía en la órbita de un PSOE de perfiles revolucionarios que se hicieron plenamente visibles en la Revolución de Asturias que desestabilizó de manera definitiva a la II República española. El siguiente paso, también de aliento trotskista, nos conduce, también de la mano de Gorkin, al POUM. Constituido en septiembre de 1935, el POUM se incorporó al Frente Popular y contó entre sus filas con George Orwell, autor de Homenaje a Cataluña. Con el estallido de la Guerra Civil, Julián Gorkin operó como Secretario General del POUM en el exilio que tan bien conocía. Desde México daría el salto a Nueva York, donde no pasó inadvertido para los servicios secretos norteamericanos, preocupados por la posible infiltración estalinista en España. Opuesto a Madrid, pero también a Moscú, Gorkin jugó un importante papel en la discreta tarea de embridar, gracias a la generosidad de determinadas fundaciones estadounidenses, a un nutrido grupo de hombres de la cultura –las fuerzas del trabajo se movían en otras coordenadas- que fueron cultivando las esencias regionalistas, las lenguas vernáculas y el federalismo como respuesta al centralismo franquista. El trotskismo en España era ya apenas un pálido reflejo, una coartada contra el estatalismo y los rescoldos del estalinismo que todavía seguían activos en plena Guerra Fría.
Tras el seísmo primaveral y contestatario que recorrió París en 1968, el internacionalismo de Trotski, asesinado en Coyoacán, encontró cierto acomodo en un movimiento contracultural que parecía ofrecer una vía alternativa a los dos bloques hegemónicos. El ajuste a la escala nacional española consistió en la consideración de determinadas regiones como entes nacionales de un Estado, el español, gobernado por un general que había tomado el poder sin pasar por las urnas. Se trataba, en suma, de un internacionalismo de ámbito doméstico sólo viable por medio del federalismo. Desde esta particular óptica, España no era más que la prisión de las verdaderas naciones, entre ellas la Cataluña en la que Jaime Robles vio sus primeras luces una década antes de que lo hiciera en Valladolid su benefactor, José Luis Rodríguez Zapatero, quien por razones de edad no pudo militar ni en el Felipe ni en la primera Liga con la que tuvo relación Roures antes de convertirse en un exitoso hombre de negocios a quien el presidente socialista concedió en 2005 una licencia de televisión analógica sin necesidad de pasar por concurso público. Un sutil hilo ideológico unía a ambos personajes. Si en el catalán operaban lejanos resabios revolucionarios siempre al servicio de la causa catalanista, Zapatero, aupado a la presidencia de su partido por el catalanista PSC, reconoció en su día su deuda intelectual con Anselmo Carretero, cultivador de la fórmula «nación de naciones» que, a despecho de su contradictoria estructura, hace las delicias de la socialdemocracia española, la del puño y la rosa, pero también la de los círculos podemíticos, grupos que oscilan entre el federalismo desigualitario y la no menos diferenciadora estructura del Estado plurinacional.
A principios del siglo XXI, el Telón de Acero se había desvanecido, poniendo fin al sueño de la revolución proletaria universal, y certificando el triunfo del sistema capitalista. Los tiempos heroicos de Roures, incluidos aquellos en los que su hospitalidad se puso al servicio del etarra Iñaki Ibero Otegui, habían quedado atrás, y de la vieja revolución de los pueblos tan sólo quedaban las puntas de una estrella ahora al servicio de la independencia de una de las regiones más prósperas, gracias en gran medida a la acumulación industrial favorecida por el franquismo, de España. Una España capitalista en la cual la férrea conexión entre mercado y democracia, se sustentaba en gran medida en una tecnología, la televisiva, capaz de conformar la opinión pública de un modo exponencialmente superior al de la tribuna de Lenin de cuya base desapareció en su día Trotski. La violencia de la lucha de clases debía ser sustituida por el pacífico triunfo de la voluntad, expresado a través del derecho a decidir. Conocedor de muchos de los resortes de ese mercado, y de las relaciones entre tecnología, ideología y espectáculo, Roures puso sus ojos en una liga muy diferente a aquella en la militó durante los 70, una liga, la futbolística, administrada a través de las pantallas, en la que triunfa una de las más poderosas herramientas del catalanismo: el Fútbol Club Barcelona.